viernes, 14 de febrero de 2020

Iris

Iris y sus iris. Entre abiertos sus vivos ojos al sentirse molestos con un fugaz reflejo del Sol. Calla. Mira. Sigue callada.

La temperatura a su gusto y sin música. Le gusta el silencio.

Sus vivos ojos no pierden detalle con esa pantalla gris azulada. Parece el reflejo del hielo que muestra su rostro. Un zumbido y baja la vista. Vuelve la vista a mirar por la ventana y no pierde detalle.

-Gire por aquí, por favor- me solicita. Obedezco.

Pasan las calles, los giros y los semáforos. En realidad la ruta no es la mejor. Manías de la gente. Ya ni me llama la atención. Circunstancias del tráfico páramos en medio de una calle, de nada importante que se convierte en un todo para sus iris. Iris y sus ojos de hielo se derriten en desconsuelo y lágrimas.

Gafas oscuras para el Sol y un pañuelo por debajo de estas para esconder la ocasión. Algo aquí la hace romper su silencio con un leve sollozo.

-Me bajo aquí, gracias- me dice.

-Que tenga un buen fin de semana-le finalizo.

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